Un mundo en el que los médicos fuesen empleados de los
laboratorios farmacéuticos. Imagínenselo. Las calles llenas de locales con los
logotipos de los fabricantes de pastillas y jarabes, cada uno el suyo, y dentro,
los médicos atendiendo a los pacientes. Un señor se siente mal, tiene una
indigestión de categoría, y el médico decide, bueno, el médico no, el
laboratorio que le paga la nómina al médico decide, que a ese señor hay que
recetarle una pomada para las quemaduras. Puede que, en esta ocasión, la pomada
no sirva de mucho, pero no importa. El laboratorio ya tiene sus cuentas hechas.
Y lo que toca vender, lo que hay que colocar, es su pomada. Ahora es una señora la que se presenta en la
"tienda-consulta" o "consulta-tienda" con su hija. Parece
que el problema es amigdalitis. La niña tose, tiene fiebre, la garganta está irritada,
infestada de placas, da susto vérsela... Pero es igual. La campaña en vigor es
la de la pomada para las quemaduras, así que...a la chiquilla, también pomada. Salen
de la "consulta-tienda" la madre y la hija con su pomada - y su
amigdalitis sin resolver...- y entra un caballero de edad, una "persona
mayor", como se dice ahora, al que los achaques hacen que le duelan los
huesos hasta los tuétanos. Reuma. El doliente necesita algo que lo alivie, un
analgésico. Pero, ya saben, el laboratorio tiene en marcha la campaña de la pomada.
Así que averigüen Uds.... ¿Qué le receta nuestro "médico-empleado de
laboratorio farmacéutico"?. Acertaron...¡La dichosa pomada!.
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| El asesor financiero, el médico de nuestros ahorros. |
Nuestro médico es un buen profesional y buena persona. Tiene
conciencia. Sabe que a cada uno de los pacientes le tenía que haber recetado
algo distinto. No caprichosamente sino según las necesidades y circunstancias
de cada caso. Pero no. Ha recibido órdenes terminantes de la empresa, la que le
paga la nómina, de no prescribir otra cosa que no sea la pomada. En las
reuniones de zona los jefes han insistido una y otra vez en que se trata de una
"campaña estratégica", en que las ventas de la pomada son vitales, en
que si el empleado no cubre los objetivos de venta de pomada - sí, cada médico
tiene unos objetivos de venta de pomada - su puesto está en el aire...Y, claro,
nuestro médico, aunque muy a su pesar, acaba "colocando" la pomada.
"Inquietante un mundo en el que los médicos fuesen empleados de los laboratorios farmacéuticos...Pues ese es el mundo del ahorro y la inversión"
Inquietante un mundo así... Pues ese es el mundo del ahorro y
la inversión en el sistema financiero español. Las entidades hegemónicas en la
captación de nuestro ahorro, los bancos, incurren, por su propia naturaleza, en
un permanente conflicto de intereses. Tienen unos productos propios a los que
dar salida y lo hacen aún cuando ello vaya en perjuicio de sus clientes. Por
desgracia, en nuestro país hemos vivido en estos últimos años numerosos y clamorosos
ejemplos. La solución para evitarlo, ya más que probada y comprobada en otros
países con mayor tradición financiera y que desde hace un tiempo se viene
implantando en el nuestro, es el asesoramiento financiero independiente. Esta
es la clave: la independencia. No depender de nadie y no tener producto propio.
Cuando visitamos a un médico o a un abogado, buscamos a un profesional que esté
de nuestra parte, que estudie nuestro caso, que nos dé las soluciones adecuadas
a nuestras circunstancias y necesidades, es decir, nuestra solución, no la solución para la cuenta de resultados de la
entidad. Que cuando asesore no reciba órdenes de nadie, no piense en otros
intereses que no sean los de su cliente. Eso es la independencia. ¿Por qué no
hacer lo mismo con nuestros ahorros?. ¿Por qué no empezamos a exigir ese
asesoramiento financiero independiente?.
Los financieros son unos productos y servicios complejos. Y
cada vez más. Antes de contratar nada, después ya es demasiado tarde, hay que
informarse, investigar, tener
perfectamente claro qué es lo que nos están ofreciendo. Invertir solamente en
algo que entendamos. Y si no lo entendemos, buscar a alguien que sí lo entienda y
preguntarle. Preguntarle las veces que hagan falta hasta que nosotros también
lo entendamos. Esa es, precisamente, mi intención con esta columna. Quiero que
sirva como un espacio de divulgación financiera, como un foro donde hacer
preguntas y resolver dudas. Pretendo acercar la economía y las finanzas, que tan
ásperas parecen resultar a veces, a la gente, a las personas. Para que puedan
decidir de manera libre y responsable sobre su propio dinero, en definitiva,
sobre su propia vida. Voy a poner todo mi empeño en ello. Espero no
defraudarles.
¡Feliz semana!
Nota: Espero que los médicos que hayan leído este artículo se
hayan tomado con sentido del humor la comparación. Si mi pequeña historia habla
de ellos, es, precisamente, porque los tengo como modelo de profesionales
independientes totalmente entregados a sus pacientes. Sirvan estas líneas como
mi reconocimiento personal a su labor.

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