martes, 11 de noviembre de 2014

Henry Mintzberg y las retribuciones de los directivos

          Soy un asesor financiero muy preocupado por los aspectos éticos de las finanzas y la actividad empresarial. Por eso recomiendo vivamente la lectura de la entrevista a Henry Mintzberg. En ella, el profesor canandiense expone ideas sobre las que vengo reflexionando desde hace algún tiempo y en las que coincido con él, en especial, las repercusiones sobre las empresas y la sociedad de los sueldos desmesurados de los directivos: ¿Están justificados?. ¿Son morales?. 

          A mi juicio, todos tenemos algo que aportar a la sociedad con nuestro trabajo. Cada cual, por supuesto, en la medida de sus posibilidades. Pero, tanto desde el más humilde obrero del campo, la industria o los servicios, hasta el más reputado de los médicos, ingenieros o ejecutivos, todos contribuyen, contribuimos, al funcionamiento y desarrollo de la sociedad poniendo a disposición de los demás nuestros conocimientos, habilidades, experiencia... 


HENRY MINTZBERG / PROFESOR EN LA DESAUTELS FACULTY OF MANAGEMENT EN CANADÁ

“Los bonus de los ejecutivos destruyen las compañías”

Henry Mintzberg (Montreal, Canadá, 1939) es una de las principales voces del management en el mundo



          Esto me lleva a plantearme las siguientes preguntas:¿Realmente el trabajo de alguien vale cientos o miles de veces más que el de otras personas?. ¿Quién mide, cómo se valora esa supuesta aportación a la empresa o a la sociedad que justifique una retribución semejante?. Voy más allá y me planteo qué tipo de persona puede ser aquella, qué podemos esperar de quien se cree con derecho a ganar miles de veces más que los demás empleados de su compañía ¿Se ven, se sienten diferentes, más valiosos, superiores al resto de los humanos?. Creo que en España la respuesta la estamos encontrando en lo que ha sucedido con las antiguas cajas. Lo que un día sí y otro también se está descubriendo sobre el estilo de gestión y otras prácticas de sus directivos nos está revelando cual es su talla y calidad humana. 

          ¿Y cual ha sido el resultado de esa gestión que, se supone, justificaba tales retribuciones?. Instituciones centenarias quebradas y desaparecidas, más de 50.000 millones de euros en ayudas públicas perdidos, clientes - tanto ahorradores como prestatarios - perjudicados y miles de empleados de banca en la calle. En fin, todo esto da para un artículo que espero publicar próximamente en mi blog. Ahora sólo quiero señalar que, a mi juicio, esto es lo que ocurre cuando el dinero deja de ser lo que es, un mero medio, y pasa a ser un fin en si mismo, al que todo se supedita y sacrifica: ética, principios y, en última instancia, la dignidad de los seres humanos.

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